Lumpen-burguesía y corrupción

Vandalizan y prenden fuego a ventanales del Congreso
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La república guatemalteca fue fundada por una lumpen-burguesía (la élite criolla), que pronto borró su origen lumpen (ladrones, sicarios, marineros venidos a menos y vagabundos españoles) y construyó un estado colonial a su imagen, basado en el exterminio y la esclavitud de la población indígena. Así, el genocidio y el robo de propiedad comunitaria constituyen su esencia, su sello identitario.

Sin entrar en detalles, diremos que la élite guatemalteca, aún con las subsiguientes migraciones europeas, jamás asumió ni la ideología, ni la praxis de la burguesía europea (liberal y capitalista en sentido estricto), en todo caso, la propiedad de los medios de producción (basada en el latrocinio y el monopolio), tan solo le permitió erigirse como una casta-clase, lo que les ha facilitado manipular el Estado a su antojo y construir una hegemonía cultural, con la excepción de la revolución de 1944. En otras palabras, a pesar de poseer la riqueza de cualquier burguesía, su ideología sigue siendo arcaica, oportunista, atrasada, retrograda, patriarcal y profundamente medieval.

500 años después, ésta élite criolla sigue tutelando el Estado y reproduciendo su origen lumpen, ahora ya no de forma directa (aunque hay excepciones), sino con lo que llamaremos la baja-lumpen burguesía: esto que aparece de forma grotesca frente a nuestros ojos y constituyen las mafias organizadas integradas por políticos corruptos, militares, ex-militares, jueces y operadores menores, que son precisamente los que apoyaron y aprobaron recientemente, el presupuesto del Estado (2021) de forma oscura, ominosa y a espaldas de un pueblo cada vez más pobre por la ausencia de políticas públicas de atención social frente a la carestía generada por la pandemia.

Si bien la élite criolla (lumpen-burguesía), sigue presente en el tutelaje ilegal y brutal del Estado a través del Cacif, quien opera y administra la cosa pública, es un estrato paria que constituye precisamente el reflejo de ésta élite, con la diferencia que la Baja lumpen-burguesía no tienen el auto-apelativo de “criollo” y mucho menos de casta, dentro de su identidad racial-económica (vienen de todas las clases sociales), simplemente constituyen una especie de “peones” al servicio de un sistema para-estatal, cuya función es servir de forma sistemática a los intereses de la oligarquía en menoscabo de los intereses del pueblo; en cuyo proceso son premiados con un botín económico-político, ésto es, la posibilidad de enriquecerse ilícitamente dentro de las arcas públicas. En otras palabras, toda vez, esta baja lumpen-burguesía proteja los intereses de la élite criolla, ésta los premia con altas cuotas de impunidad para cometer actos ilícitos. Un ejemplo del liderazgo criollo de las bandas de delincuencia organizada en el Congreso (diputados), es el de la familia Arzú & Co. (lumpen-burguesía), que aparecen como operadores directos de toda política de lumpenización de la cosa pública y malversación de fondos. Y los casos en el organismo ejecutivo abundan, desde Otto Pérez Molina, Baldetti, Jimmy Morales, hasta Giammattei, todos pertenecen a esta baja lumpen-burguesía.

Anotemos entonces, que la identidad de la baja lumpen-burguesía, se reduce a ser un peón de la élite criolla, por tanto su carácter es profundamente servil con la oligarquía y su meta es corromper y lumpenizar el Estado para enriquecerse ilícitamente en poco tiempo. No resulta extraño que el presupuesto público sea uno de sus objetivos delictivos.

Por todo lo anterior, la corrupción no se puede ver como un fenómeno coyuntural, constituye un fenómeno histórico que ha evolucionado en diferentes etapas, liderado por la élite criolla, que le ha proveído soporte económico, logístico y partidario. Tan solo cito ejemplos formales, aún con las pugnas de poder interno entre la oligarquía o la descomposición prematura de partidos como la UNE, que hoy se suman a esta debacle, y que inicialmente se identificaron como socialdemócratas. Así, la estructura partidaria que rota dentro del Estado y en la que se reproduce la baja lumpen-burguesía en Guatemala esta formada por: VALOR, FCN, VIVA, VAMOS, CREO, HUMANISTA, BIEN, UNE y Prosperidad Ciudadana. Partidos todos de derecha, centro derecha o ambiguos ideológicamente, que no tienen nada de nuevo, son el calco y reciclaje de partidos como el PAN, GANA o FRG.

Frente a todo ello ¿aprenderá el pueblo de Guatemala a no votar por partidos políticos que aparecen como nuevos pero son el reciclaje de la vieja política criolla de represión y robo descarado desde el Estado? ¿Podrá esta crisis y las que vienen ser el detonante para generar un frente de unidad de todos aquellos sectores democráticos y progresistas? Creo que el malestar ciudadano demostrado ayer en la plaza de la constitución es el efecto esperado frente a tanta corrupción y vacío de liderazgo, y la rebelión popular es un derecho. Mientras que la represión de la policía, es el acto desesperado del régimen de Giammattei por frenar a través de la violencia, la indignación frente a tanta barbarie.

Anibal Barillas, Berlín

El primer libro

El primer libro que escribí y que yo mismo encuaderné, era un libro de poesía, tendría 19 años, había empezado a estudiar lengua y literatura en la Universidad de San Carlos (plan sabatino) y lo único que me movía era cierta necesidad e intuición (una poiesis extraña). La tapa era de una cartulina negra con una textura corrugada, hice un sello bastante rústico con duroport y utilicé acuarela blanca. Luego maquete burdamente en Word y lo engrapé. Se llamaba “estepario” y fue la primera experiencia literaria que me dio alguna satisfacción. El verso libre me pareció desde entonces la forma idónea en que podía comunicarme y de alguna manera me liberó del peso y lo bochornoso de la rima, una practica literaria que siempre me pareció, más que pasada de moda, un tanto ridícula. Nunca entendí que sentido tenía el que una palabra rimara con otra. Luego, en mi propia experiencia, descubrí que construía las oraciones basado en el ritmo y que efectivamente (gracias a pocas lecturas anteriores), la musicalidad del texto constituía, a mi parecer, parte esencial también del contenido, seguramente ese era el origen de la rima que yo tanto aborrecía.

Infinidad de veces revisé cada línea y ritmo interno del texto, y aunque creo que ese ejercicio fue un tanto maniático para un escritor totalmente desconocido, me ayudó a descubrir un método de trabajo: no estar satisfecho nunca con el texto, cosa que sigo haciendo en mi proceso creativo. Esa insatisfacción frente al texto terminado hoy se une a la revisión constante del ritmo, solo que ahora en narrativa.

En algún lugar de mi pequeño país, entre cajas y papeles, habrá un ejemplar de Estepario, ahora solo recuerdo que mi primer libro estaba cargado de esa luz extraña que solo aparece en la juventud y que ya he perdido.

Élites decadentes

El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, recita un viejo pasaje dentro de la cultura política (Dictum de Acton 1887). Sin embargo, incluso la naturaleza deformante del poder en aquellos que lo detentan, tiene ciertos límites de forma, aunque no de contenido. Todo poder político o económico de carácter despótico así, debe mantener una especie de equilibrio a-moral, de tal forma que sus verdaderas intenciones, no aparezcan como sus actos. Ésta ética de la demagogia, el engaño, el engatusamiento, es la que practican las oligarquías desde hace siglos, pero cuando sus intenciones y actos se equiparan, cuando valores y praxis son equivalentes para éstas clases oscuras, estamos frente al desborde del poder, un poder sin límites, sin contrapesos dentro o fuera del Estado.

En el caso de Guatemala, la avaricia de la élite criolla es histórica, por ello, a toda costa, los bufones que hacen de intelectuales orgánicos de dicha oligarquía, pretenden borrar el origen histórico de sus villanías. Por ejemplo, pretenden borrar, que no provienen de prominentes familias españolas o en su caso, europeas, sino de simples ladrones, militares oportunistas y una masa lumpen que vio una oportunidad de enriquecimiento ilícito en la conquista. Pero esta deshistorización de su origen “lumpen”, en la mayoría de casos la logran, arrastrando a las masas a una especie de adoración (sino fetichización) de sus propios modales, comportamientos y formas de propiedad (en sentido aspiracional). Así, mientras las élites, borran su condición de lumpen-burguesía, las masas tratan de emular su vulgar forma de presentarse al mundo. Si ésta relación de demagogia: élite-masa, fuera falsa, la intervención permanente del CACIF, como aparato de la lumpen-burguesía en el Estado, resultaría, para una mayoría del pueblo, algo escandaloso e insoportable, pero en cada elección, aparece como algo natural, algo dado, algo normal.

Naturalmente estamos hablando de la hegemonía cultural de esta lumpen-burguesía (élite criolla), que en dominio de las fuerzas productivas, moldea una sociedad a su semejanza, ésto es, legitimando en un bucle permanente sus intereses de clase, como intereses de todo el conjunto social. Tal farsa se puede mantener durante siglos, pero cuando la ambición y las propias condiciones de impunidad que dicha clase genera en el Estado, dan paso a una especie de descaro ominoso, descaro para robar, reprimir, corromper el Estado, reducir impuestos a las empresas, enriquecerse con el erario público etc., entonces estamos frente a élites decadentes, que ya no tienen nada que perder, nada que esconder ni fingir, élites, que en el ejercicio absoluto del poder económico, político y cultural, se quitan la máscara que los cubre de un falsa moral cristiana, evangélica o simplemente una mascara ética, que presenta ciertos valores (sus valores de clase), como valores colectivos, y entonces aparecen como lo que realmente son, bajan al sótano y desempolvan el lienzo que dibuja su verdadera naturaleza perversa, como si se tratara de una representación teatral del “Retrato de Dorian Gray”.

Anibal Barillas, Berlín

La élite decadente, al propiciar, de forma peligrosa, la vulnerabilidad de la sociedad guatemalteca y particularmente de las capas medias (más empobrecidas) y desarmarlos políticamente, ha hecho una transformación sutil, se ha quitado la máscara burda que la presenta como burguesía frente a la sociedad, y ha aparecido su rostro, su verdadera esencia lumpen, ésto es, el latrocinio y el oportunismo de clase, como ética de todos sus actos.

Yo acuso

Quién es César Montes? Señalado de dirigir emboscada al Ejército | Soy502
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„Repito con la más vehemente convicción: la verdad está en camino, y nada la detendrá.“ Émile Zola

La captura del último comandante

Por principio de coherencia ética, no podemos aplaudir nunca, las iniciativas de un sistema político de corte despótico. El fascismo guatemalteco (peculiar por algunos factores), afila hoy sus garras contra César Montes, un personaje que pasó la mayoría de su vida, levantado en armas contra las dictaduras, no solamente en Guatemala, sino también en otros países. Fundador de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) y ex-comandante del Ejército guerrillero de los pobres (EGP), siguió su trabajo organizativo después de la firma de los acuerdos de paz, a través de la fundación Turcios Lima.

Los esbirros de la oligarquía, una cúpula militar corrupta y las alimañas que pueblan los escaños políticos en Guatemala, se soban las manos, emitiendo juicios finales, a un individuo, que de antemano, ya consideran culpable. Los pocos eslabones que sobreviven a la corrupción dentro del sistema de justicia, hoy están en una encrucijada, porque la captura de Cesar Montes es ilegal y ya de por sí representa irregularidades, en el plano del derecho nacional e internacional.

La captura de Cesar Montes cristaliza así, varios elementos:

Presidente Giammattei esta en contra de las ordenes que el CACIF ha dado -  Slogan
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1. Domesticar la rebeldía. Cesar Montes fue siempre un rebelde y por ello acumuló, no pocos anticuerpos dentro de diversas organizaciones, aún así, con su captura, la oligarquía y el ejército pusilánime, lejos de la revancha, quieren enviar un mensaje claro: el pueblo (hombres, mujeres y niños) debe ser siempre una masa servil, que baje la cabeza frente a sus dictados despóticos. Los hombres sin miedo, que luchan contra un sistema opresor y corrupto, deben ser neutralizados y ejecutados. Por tanto, observaremos en los próximos meses, como se ensañan discursivamente y construyen un juicio falso, para convencernos, que la desobediencia civil (pacífica o armada) es imposible, inaceptable y aborrecible frente a sus ojos, porque su limitada visión del mundo, está basada en la dominación, el robo, el exterminio, la vejación, la falsedad y el lucro desmedido.

Todo este circo judicial del absurdo, en claro contubernio con intereses oscuros, parece recitar de nuevo la fábula de Tito Monterroso La oveja negra:

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Tito Monterroso

2. Contrainsurgencia. Parece evidente, que una parte de la estructura contrainsurgente sigue operativa, y comparte las mismas estrategias de los años setentas y ochentas en el plano internacional: la captura ilegal de personas y su entrega a regímenes autoritarios y corruptos. En este punto, el retorno de esos grados de impunidad, es sumamente delicado. De los sesentas a los ochentas, los detenidos eran simplemente torturados y ejecutados por el ejército, sin derecho a juicio. En la actualidad, a ciertos presos políticos se les traslada a una cárcel de mínima seguridad, para que el detenido sea ejecutado, en una riña ficticia, por sicarios o pandilleros. Ese es el escenario que esta preparando la oligarquía y los militares, en clara evidencia de cobardía. De momento, César Montes fue trasladado a la cárcel militar de Matamoros (con la amenaza de trasladarlo a un centro más vulnerable).

César Montes aparece rodeado de un grupo de personas vestidos con playeras y gorras rojas con imágenes del exguerrillero en el pecho. Todos integrantes de la Fundación Turcios Lima. (Foto: Facebook de Julio César Macías)
Foto: Facebook de Julio César Macías

2. Culpable antes del juicio. Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, por tanto, es la presunción de inocencia, lo que nos hace iguales frente a la ley, en un “estado de derecho” normal. En Estados deformados o cooptados por las élites, la implantación de falsas evidencias es la comidilla del día. Las declaraciones irresponsables del presidente Alejandro Giammattei y los comunicados altisonantes e hipócritas de las cámaras empresariales (CACIF, Cámara del Agro) tan solo expresan un recurso justificatorio que alimenta la culpabilidad del detenido. Condenarlo antes que pase por los juzgados, y legitimar esa condena socialmente, es el gran objetivo de esta cohesión del discurso incriminatorio, creada por la oligarquía, políticos y facciones militares afines. A ello se suma, un sentimiento de revancha, un cobro al movimiento social y la izquierda, por los casos de empresarios y militares que están presos por acusaciones de homicidio, fraude, corrupción o exterminio de población civil.

3. Unidad de cuerpo de la derecha y el fascismo guatemalteco. La burda élite guatemalteca, no hace demostraciones de unidad o indignación frente a la pobreza, no emite comunicados por la muerte de activistas sociales, no se indigna frente al feminicidio perpetrado en Guatemala de forma brutal, ni frente a la desnutrición de niños y niñas que mueren diariamente. Pero cuando se trata de un sujeto que ha puesto en jaque una facción de sus intereses espurios, o atenta contra la propiedad privada (que en muchos casos ha robado), entonces aparecen defendiendo el estado de derecho, que ellos mismos han contribuido a destruir, cuando expulsaron a Iván Velásquez y la CICIG de Guatemala. Tal descaro, se cuece en sus diminutos cerebros, a partir del principio de “estado de derecho restringido” (cuando el aparato de la ley favorece solo a los ricos).

La captura ilegal de Cesar Montes en México, su traslado en avión militar guatemalteco, la condena anticipada y la posibilidad de ejecutarlo extrajudicialmente, nos indican que existe una estrategia financiada por el CACIF, que a su vez cristaliza la unidad de cuerpo de la derecha guatemalteca, al cerrar filas en todos los frentes de las cámaras empresariales, utilizar al presidente como vulgar monigote de esta jugarreta sucia, hacer llamado a los políticos corruptos, para que se suban a la carreta y construir un discurso único, coherente y condenatorio, en los medios de comunicación masiva. Ello es un indicador claro, de lo que Gramsci llamaba hegemonía cultural. Por lo mismo, nos permite observar una coyuntura, que por sus altos niveles de degradación, facilita la cohesión del poder económico, el poder político-judicial y los aparatos mediáticos.

¿Quién debe ser juzgado y estar en prisión? Todos aquellos que contribuyeron a la expulsión de la CICIG, mas de la mitad del Congreso de la República, que se alimenta de la sangre del pueblo, los miembros del ejecutivo que en incumplimiento de deberes y frente a la crisis sanitaria, se han robado los millones que deberían de servir para atajarla. Los militares, que en acto permanente de cobardía, defienden los intereses de una oligarquía arcaica, colonial y homicida. Toda esa masa de criaturas oscuras, nacidas en las cloacas de la propia “hegemonía para-estatal”, y que son las que hoy se suman a un juicio por demás grotesco, absurdo e injusto.

Anibal Barillas, Berlín

Evolución e involución

Un mono, que sabe escribir a máquina, será en encargado de ...
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Antes de la pandemia estábamos acostumbrados a escuchar permanentemente en las noticias todo tipo de novedad, desde nuevas startup, equipos de emprendedores e innovación o mercancías sorprendentes que eran lo “ultimísimo”, como una especie de mantra que guiaba a las generaciones actuales dentro del neoliberalismo. Aún así la noción de novedad y de descubrir algo nuevo nos es más que una parte permanente de nuestro cerebro primitivo, enraizado allí en la conciencia y activado por un motivador económico externo. Esa estrategia del mercado, sumada a la parte medular de nuestra psique, permitía que cada cuatro o cinco años creyéramos que un determinado candidato a presidente era algo verdaderamente nuevo para el país y que por tanto traería cambios; esta premisa es casi universal.
Queríamos creer que la revolución digital, el Internet y la infinidad de plataformas en red, revolucionaron también nuestra forma de comunicación humana, cuando en realidad solo hicieron alguna adición importante o quizá, paradójicamente, nos quitaron más de lo que nos dieron: nos ayudaron a conectarnos pero no a comunicarnos. En ese campo por ejemplo, la revolución digital imprimió una revolución cuantitativa a nuestras comunicaciones pero no cualitativa, de tal manera que si antes nos comunicábamos con veinte o treinta personas, a las que conocíamos personalmente y con las que manteníamos una relación profunda, hoy nos podemos comunicar con cinco mil a las que ni siquiera conocemos, y con las que mantenemos una relación superficial. Ello resulta interesante en las formas de interacción humana, como cambio no hacia adelante sino hacia atrás, y es que precisamente se nos remachaba en la escuela y la universidad que todo lo novedoso e innovador es mejor que lo clásico y viejo, y nadie nos dijo que los pasos hacia atrás son más comunes que los pasos hacia adelante. Precisamente hoy que el Coronavirus nos obliga a recluirnos y retornar a las viejas relaciones de pareja y la intimidad de nuestros dominios cotidianos, debemos preguntarnos que tanto la tecnología nos preparó para este futuro.
La involución en la “cualidad” y no la “cantidad” de las comunicaciones ya ha sido anotada por autores como Niklas Neuman, pero la involución en la política es algo que hasta los niños comentan con espanto. No quiere decir con ello que engatusadores, rufianes y patanes no hayan gobernado en el reciente siglo XX, lo que si es cierto es que intentaban mantener su perfil de ineptos muy bajo, tenía de alguna manera que mantener el aura política de cierta dignidad o racionalidad generalizada. Hoy todo ello se ha acabado, cualquier orangután (Trump-EEUU, Bolsonaro-Brasil, Piñera-Chile, Bukele-El Salvador, Giammattei-Guatemala, Duke-Colombia)  es capaz de dirigir un país bajo preceptos abiertamente fascistas. Y si bien esa involución y paso de gigante hacia atrás está apoyado por una fracción desorientada y deformada de la sociedad, no por ello todos tenemos un gramo de responsabilidad en permitir que la idiotez abarrote la televisión, la publicidad, los tweets y las redes sociales. Finalmente lo que mantenía ese mercado de lo banal era una enorme masa de consumidores idiotizados y el peligro era y será que la banalidad siga permitiendo la idiotez política.
Hoy esos orangutanes elegidos antes del virus, son los que orientan las políticas para salvar a los países de una crisis sanitaria de proporciones brutales. Por tanto, si en el siglo XX se hablaba de la alfabetización de los pueblos como una forma de liberación, en el siglo XXI pos-pandemia, creo que la humanidad se conformará, aún con su analfabetismo, con una lucha abierta contra la idiotez-administrativa, en el mejor de los casos. Su versión opuesta será el retorno a un autoritarismo camuflado de democracia y si no tenemos cuidado, los males del pasado serán las bondades del futuro.

¿Estaremos condenados a que los derechos del pasado (tomarse de la mano mientras caminamos por la calle) sean los privilegios y novedades del futuro? ¿que el derecho a la libre asociación sea algo por lo que debamos luchar de nuevo? Quizá nos toque hacer manifestaciones para que nos dejen tomar una cerveza con los amigos una vez al mes.

Anibal Barillas, Berlín

Guatemala / una coyuntura decisiva

Foto: pvnoticias-pedrovision-noticias.com

Dos fuerzas chocan en este momento en Guatemala: las fuerzas del oscurantismo y las fuerzas democráticas. Sin embargo, es una lucha de carácter asimétrico, que inclina la balanza del lado de las élites político-económicas que persiguen el continum del Estado-oligárquico, y que exige de la sociedad civil organizada, un esfuerzo mayor de análisis, coordinación y praxis.

Las fuerzas oscurantistas

Partimos del principio, que las fuerzas oscurantistas, son naturalmente anti-democráticas y tienen como actores principales a la oligarquía (criollos y burguesía asimilada) representada en el Cacif, como su órgano político. A ellos se suma la lumpen-burguesía,1 facciones de extrema derecha dentro de la cúpula militar2, una red vinculada a la delincuencia organizada, facciones del narcotráfico, y de momento, el apoyo irrestricto del régimen de turno de Alejandro Giammattei, con un dominio temporal del ejecutivo, el Congreso (aplanadora del pacto de corruptos) y parcialmente del aparato de justicia3. Esta alianza entre poderes oficiales, fácticos y organizaciones delictivas, constituye lo que hemos denominado “hegemonía paraestatal”. Resulta evidente que aquí existe ya un conflicto de intereses, bajo la doctrina político-jurídica de separación de poderes, y ello le facilita a las fuerzas oscurantistas, impulsar ciertas reformas-regresivas, que debilitan el estado de derecho-legítimo y fortalecen un estado de derecho-restringido, que constituye el territorio jurídico-legal por antonomasia de la élite político-económica4. A esta alianza, hay que sumar el apoyo de las fuerzas sociales conservadoras, en especial, el neopentecostalismo de las iglesias evangélicas, que ha llevado al poder, a través de un voto disciplinado, a Otto Pérez Molina, Jimmy Morales y ahora Alejandro Giammattei5, y que ya cristaliza los vicios propios, de viejos modelos que intentaron fundir política y religión6. Desde la perspectiva gramsciana podemos decir entonces, que para la coyuntura actual, existe una clara estrategia de la oligarquía por cerrar el círculo de poder entre la estructura económica y la estructura político-jurídica, ello implicaría la consolidación del bloque histórico, materializando así, la cohersión efectiva de la sociedad en su conjunto, vía mecanismos autoritarios que facilitan la impunidad. Sin embargo, dicha hegemonía es de momento parcial y no total, ya que todavía ciertos funcionarios, jueces, fiscales, burócratas y políticos, se resisten al despotismo.

Debemos acotar, que si bien, existen diferencias de forma o método dentro de las fuerzas oscurantistas, su fortaleza consiste en expresar a través de políticas de Estado y alianzas pardistas en el legislativo, lo que en lenguaje militar se llama: “unidad de cuerpo”, esto es, todos los sectores oficiales y delictivos se alinean para apoyar iniciativas de ley que debiliten a las fuerzas democráticas. Para el caso, resulta notorio, que debido al control parcial de los tres poderes del Estado, las relaciones de persuasión social y consenso empiezan a disminuir , en beneficio del uso de la violencia, no sin resistencia de la sociedad civil organizada.

Las fuerzas democráticas

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Foto: CRN Noticias

Por su parte, las fuerzas democráticas, también están formadas por diversos actores. Por un lado, está una facción de la pequeña burguesía de la ciudad y capas medias (profesionales), que acuerpando el proceso de reformas democráticas dentro de la esfera jurídico-política, iniciada con CICIG, se han constituído en una fuerza política, con una representación nada despreciable, dentro del organismo legislativo7, y cuyas iniciativas coinciden en mucho con las fuerzas políticas de izquierda, que desde 1997 son una oposición minoritaria8. A este sector citadino, se adhieren diversos líderes, ciudadanos, profesionales y políticos de diferentes tendencias ideológicas (entre posiciones liberales, progresistas y de izquierda), que coinciden en un punto crucial: la lucha contra la corrupción como un mecanismo para construir un estado de derecho-legítimo en el marco de un estado liberal-representativo, esto es, garatizar que exista certeza jurídica para tod@s, en igualdad de condiciones, sin diferencias de clase, casta, cultura, género o nivel etario. Lo que implica, atacar las redes de corrupción dentro del Estado, y por lo mismo, debilitar la hegemonía paraestatal. Ello representa, una clara oposición a las reformas-regresivas de las fuerzas oscurantistas, que solo fortalecen el estatu quo.

En un sentido podemos decir que la facción de la pequeña burguesía-citadina constituye una fuerza política democrática que apela a reformas-progresivas en el marco de un estado de derecho-legítimo, como plataforma previa para impulsar políticas de desarrollo social desde el aparato del Estado; a las que se adhieren fuerzas populares metropolitanas (capas medias-bajas y bajas), fuerzas estudiantiles y sectores gremiales, que en el pasado, han aparecido como actores beligerantes: hablamos especialmente del movimiento magisterial, capaz de paralizar el país, y del disminuido movimiento sindical, que en esta coyuntura parecen desdibujarse, pero que constituyen una fuerza potencial.

Por su parte, en el plano rural aparecen dos fuerzas visibles, por una lado están las diferentes organizaciones indígenas, que desde la firma de los acuerdos de paz, se han movilizado en espacios estratificados por reivindicaciones, para mejorar sus condiciones de vida e impulsar procesos de desarrollo comunitario o agrario, en el plano local. Y por otro, aparecen las organizaciones indígenas-campesinas que negocian, se alían o luchan con los regímenes de turno, para ganar algunos derechos político-sociales. Aunque la historia de dichas organizaciones es larga, nos centraremos en la que despunta en esta coyuntura: el Comité de desarrollo campesino -CODECA-, en la medida que se transforma en una fuerza política a través de el Movimiento de Liberación de los pueblos -MLP-, que alcanza curules dentro en un Congreso abiertamente citadino y de derecha, y que además, su candidata a presidenta, recibe el apoyo moral de un personaje como Thelma Aldana. Este proceso, nos indica que los pueblos indígenas históricamente explotados y excluídos de la política nacional, y que integran en su mayoría, ese 80% de pobreza extrema en el área rural, encuentran un aparato de representación política, que en un primer balotaje, permite a su candidata, Thelma Cabrera, obtener una cuarta posición en el escrutinio de voto para la presidencia en primera vuelta, cuyos resultados fueron desconocidos posteriormente por el MLP. Lejos de haber llevado solamente un diputado al congreso (Vicenta Jerónimo), de momento una sola diputada representa la voz de los más explotados y por lo mismo representa una fuerza moral e ideológica frente a la hegemonía.

Esta apretada síntesis, nos indica, que dentro de las fuerzas democráticas, existe un claro proceso de cooperación entre diferentes clases sociales, no solo dentro del ámbito citadino, sino también en una tibia relación, entre movimientos del campo y la ciudad. De momento, los puntos de encuentro de dicho interclasismo, obedecen a la lucha en común contra la corrupción y por tanto, en los esfuerzos, que los diversos sectores ven necesarios, para desmantelar la hegemonía paraestatal (pacto de corruptos). Ello implica que diversas clases, de diversos gremios y territorios, hacen un pacto indirecto y subjetivo, entre intereses políticos nacionales, a pesar de sus diferencias económicas, esto es, sus diferencias de clase y diferencias culturales.

Aún así, debemos acotar que, si la fortaleza de las fuerzas democráticas es potencial en la medida que acentúa su lucha contra la corrupción y la construcción de un estado de derecho-legítimo, su gran debilidad sigue siendo el fraccionamiento político, en la medida que no logra encontrar un solo partido que cohesione esa diversidad de voces y que sea un contrapeso efectivo al voto disciplinado de la extrema-derecha dentro de la sociedad guatemalteca y en especial, frente a ese neopentecostalismo. Y dicha atomización del movimiento social en sus diversas expresiones político-partidarias, fortalece la histórica “unidad de cuerpo” de la élite político-económica y le da a alas para consolidarse como bloque histórico.

Detonantes e indicadores

Frente a todo ello, preguntamos entonces ¿Cuáles fueron los detonantes que provocaron el actual proceso de reformas-regresivas dentro del Estado, impulsadas por las fuerzas oscurantistas?

Brevemente diremos, que las evidencias saltan a la vista y apenas haremos un ordenamiento cronológico y ciertas acotaciones.

  • En sus inicios, la fundación de CICIG, no se ve, a los ojos de la élite criolla y la delincuencia organizada dentro y fuera del Estado, como una amenaza a su modus vivendi y su modus operandi. De hecho se podría decir que los primeros pasos del organismo fueron tibios o quizá calculados, y que la élite pensó que ello coadyuvaría a su histórica imagen y fachada frente a la comunidad internacional.

  • Después de dos jefaturas en CICIG, la entrada de Iván Velazquez, marca una diferencia sustancial. Y el desmantelamiento sistemático de diferentes redes de corrupción que operaban dentro del Estado, establece ya un estado de alerta en la élite, materializado en el propio malestar de su aparato de clase: el Cacif.

  • En ese crecendo de penalización efectiva de la corrupción, se da precisamente la histórica condena por genocidio a Rios Montt, que en acción ilegal e ilegítima, fue revertida gracias a la presión de la élite criolla y los sectores de extrema de derecha dentro del ejército.

  • Estas dos esferas de acción legal, definen el punto de quiebre, con la élite criolla, la élite política corrupta y la delincuencia organizada. Que se unen para establecer una estrategia anti-democrática.

  • En pleno descontento social, las elecciones de 2016 permiten ventilar cualquier cambio estructural y el ascenso de Jimmy Morales, le da un respiro a los sectores conservadores. Con absoluta incapacidad de gestión, falta de experiencia política y una ineptitud que alcanzó niveles ininmaginables, la gestión de este “bufón”, reciclado del PP y apoyado por la Cofradía, fue abriendo campo, poco a poco, a la estrategia de desmantelamiento del reformismo-democrático, que ya se venía tejiendo por las fuerzas oscurantistas.

  • El primer golpe, abiertamente ilegal, de este testaferro de los ricos y mafiosos, al movimiento reformista-democrático, fue la expulsión de Iván Velazquez, y posteriormente el cese de operaciones de la CICIG.

  • Con el terreno limpio, las fuerzas oscurantistas barajan el nuevo candidato que consolide, toda su estrategia anti-democrática. Giammattei cumplía naturalmente todas sus expectativas: abiertamente servil con la oligarquía, miembro del pentecostalismo conservador, nula experiencia política, comprobada gestión arbitraria y autoritaria en Presidios y un desprecio abierto por la pluralidad, la sociedad civil organizada y todo principio democrático. Por lo mismo Giammattei cristaliza el fortalecimiento de las fuerzas oscurantistas, y la reconfiguración de la hegemonía paraestatal.

  • Indicadores: En menos de 3 meses, estados de prevención en 6 municipios, iniciativa de ley anti-maras que tiene un telón de fondo contra las organizaciones sociales, y aprobación de las reformas a una ley mordaza contra Ong’s, que perseguía abiertamente la criminalización de la sociedad civil organizada, revocada recientemente por orden de la CC. Y el actual estado de prevención, cuyo evidente trasfondo es desmontar cualquier intento de organización social.

Conclusión inicial

De momento, las fuerzas democráticas, dentro y fuera del Estado, intentan mantener y fortalecer los pocos espacios y residuos institucionales, que quedaron del período reformista-progresivo y los procesos anti-corrupción del 2015, y hacer frente así, a la hegemonización total del Estado por parte de las fuerzas oscurantistas. Mientras tanto éstas, soportadas por el régimen de turno, intentan extinguir, hasta el último núcleo de resistencia frente a la corrupción, dentro de los tres organismos del Estado. Dicho esto, es evidente que de forma acelerada, el régimen va abandonando toda relación de persuación y diálogo con la oposición política y con la sociedad civil organizada, y ello indica que pronto pasará a la aplicación de la fuerza, vía el uso del monopolio de la violencia dentro del Estado u otros aparatos ilegales. Todo ello no excluye que los aparatos de ideologización social sigan operando a sus anchas10.

Lo que hasta ahora hemos visto, es como el régimen político se ejercita en declarar estados de prevención o de calamidad pública11, con el objeto de que “cesen temporalmente” los derechos ciudadanos. Neutralizar sistemáticamente las garantías constitucionales, sea por mecanismos legales o ilegales, sin existir causas críticas “evidentes”, constituye un claro indicador de un proceso de construcción de un Estado autoritario y absolutista, en el que no tiene cabida la democracia liberal-representativa y en el que se vulnera el ejercicio de la ciudadanía plena. Ello implicaría, que nos acercamos peligrosamente a los umbrales de una dictadura con fachada democrática, y cuyo carácter “contemporáneo” ya se ve en otros países de la región, pero que constituyen el hilo conductor y la continuación de las políticas desarrolladas por Otto Pérez Molina y Jimmy Morales, partidos, que en gran medida se reciclaron en VIVA.

Socialmente, existen ya indicadores preocupantes, de eliminación de lideres indígena-campesinos en el área rural, por aparatos “no identificados”. De constituirse en un hecho sistemático y de constatarse la indiferencia del Estado para investigar los casos y dar con los responsables. Las sospechas de represión al movimiento campesino, por parte de las fuerzas oscurantistas, podrían ir en aumento y generar resistencias más visibles12.

Lo que observamos entonces es un aumento de las relaciones de poder autoritarias, que favorecen relaciones de corrupción e impunidad, y un aumento paulatino del descontento social, que deberá replantearse la unidad y la coordinación estratégica dentro y fuera del Estado, frente al régimen.

Anibal Barillas, Berlín

Notas

1 Sintetizando, la lumpen-burguesía es aquella que se enriquece ilícitamente en un período de tiempo corto y que se incuba al amparo de la élite-criolla. Dentro del Estado, su papel es lumpenizar la política, esto es: crear redes de corrupción al interior de la cosa pública. En otro artículo ampliaremos el concepto.

2 Ello incluye a la Cofradía y El Sindicato, que ha estado presente detrás de la silla presidencial en las dos últimas gestiones de gobierno. Ver: https://nomada.gt/pais/las-hazanas-de-promos-de-los-militares-que-co-gobierna-con-jimmy-morales/

3 El caso mas visible, es el de la Dr. Consuelo Porras -Jefa del Ministerio Público- y su evidente condescendencia con los poderes de turno, a los que sirve como muro de contensión, siendo la pieza opuesta a la saliente Thelma Aldana.

4 El Estado de derecho-restringido es aquel que funciona para los ricos y es disfuncional para los pobres. Acentúa pues, los privilegios de clase.

6 Solo anotaremos el caso de Efraín Ríos Montt y Serrano Elías, los dos en diferentes coyunturas, pero operando paralelamente como presidentes y pastores de sus respectivas iglesias.

7 Aunque habría que indagar con detenimiento la extracción de clase, el caso del partido Semilla que llevó a 7 diputados al Congreso resulta significativo.

8 Después de la firma de los Acuerdos de Paz en 1996, la izquierda que pasó de la clandestinidad a la vida política, no logró disputarle espacios de poder real, a una derecha que se movía en un territorio históricamente controlado: “El Organismo Legislativo”. Aún así, cabe destacar el hilo histórico que permitió la participación de FDNG y URNG, y como se produjo posteriormente un proceso de atomización que no les ha permitido llegar al poder.

10 Destaca al respecto la fundación libertad y desarrollo, que en su V encuentro, y obviando toda alusión a las desigualdades sociales, presenta como héroes a personajes corrosivos como Bukele, Hernández y el mismo Giammattei. Mas parece un triunvirato de aprendices de dictador que se comparten estrategias. Ver: https://www.publinews.gt/gt/noticias/2020/03/04/dionisio-gutierrez-inaugura-v-encuentro-ciudadano.html

11 Ver: https://dca.gob.gt/noticias-guatemala-diario-centro-america/presidente-declara-estado-de-calamidad-publica/ 12 La muerte del décimo líder campesino de CODECA, Ángel Guzman, es un claro ejemplo de esta escalada, que en el campo presenta todas las características de exterminio sistemático de líderes campesinos. Y que de momento, el aparato de justicia no ha realizado las pesquisas pertinentes. Ver: https://www.telesurtv.net/news/guatemala-asesinato-lider-comunitario-angel-guzman-codeca-20191120-0029.html

¿A las puertas de una dictadura?

Foto por Eder Juárez / ejuarez@lahora.com.gt

Acotando la frase de Hegel, Marx escribió que “La historia ocurre dos veces: la primera vez como una tragedia y la segunda vez como una miserable farsa”. (1)

Aunque los guatemaltec@s habiten las crisis políticas de forma recurrente, debemos destacar que el comportamiento errático del presidente Giammattei expresa una escalada preocupante.

Haciendo una sumatoria sencilla, el régimen ha declarado estados de prevención en 6 municipios en menos de tres meses (2), ha impulsado una propuesta de ley antimaras sin capacidad de incidencia y recientemente aprobó la ley mordaza contra las Ongs (3), que persigue criminalizar al movimiento social. Este último sablazo, que ya se veía venir, proyecta un escenario que el país ya vivió a mediados del siglo XX.

Sin lugar a dudas, la mayoría de analistas coinciden (en diferentes polos ideológicos), en que el origen del conflicto armado en Guatemala, tuvo como una de sus causas: el cierre de espacios democráticos a la sociedad civil organizada por parte de las dictaduras de turno. A ello habría que sumar las condiciones de miseria en que se encontraba el pueblo, cuyos indicadores han aumentado en la actualidad.

No voy a profundizar en las razones por las cuáles un levantamiento insurgente dentro de la sociedad civil contemporánea sería poco probable, tan solo diré, que 36 años de enfrentamiento armado, fueron producto de medidas intransigentes por parte de la derecha en el poder y el apoyo irrenunciable de la élite criolla, la cúpula militar y Washington. Las secuelas fueron: la instauración de un Estado-contrainsurgente, mas de 250,000 muertos y desaparecidos y una cultura de la violencia generalizada. Precisamente todo lo que esa misma élite político-económica que hoy celebra sus “reformas regresivas” , se niega a reconocer.

Anotemos que la “negación”, en psicología, es uno de los primeros indicadores de que algo anda mal en el paciente. Para el caso, Giammattei ha dado muestras de que desconoce la historia del país y que recorre, de forma peligrosa, el mismo camino que hace más de 50 años siguieron sus homólogos.

Sin embargo, asumiendo que estamos en otro contexto histórico (quiero creer que es el siglo XXI), con otros actores sociales, otros intereses, otros métodos, pero con las mismas problemáticas de antaño (miseria, racismo, desempleo, analfabetismo, déficit de salud, falta de vivienda y desigualdad rampante); debemos entonces hacer algunas preguntas de fondo para estos cuatro años:

  • ¿Cuál será el papel del ejército en este proceso de fortalecimiento de un sistema”abiertamente despótico”?
  • ¿Qué rol jugará Estados Unidos, como histórico aliado de las dictaduras en el siglo XX, pero como motor de las políticas reformistas del sistema de justicia actual, entiéndase CICIG, que la misma élite-criolla y actuales políticos desmontaron?
  • ¿Cuáles serán las consecuencias dentro del movimiento social, lejos del hormigueo permanente en las redes: pasarán a la acción en las calles?
  • ¿Tendrán capacidad y voluntad dentro del Congreso, alguno de los partidos con bandera de progresistas, de izquierda o meramente populares, de cohesionar el malestar de la población y ser realmente una oposición “respetable” frente a la aplanadora de retrógrados, corruptos, caudillistas y oportunistas?
  • ¿El cierre de espacios democráticos, sea el caso de Ongs pro-derechos humanos, expresa realmente un punto de inflexión para definir relaciones de gobernabilidad o ingobernabilidad, condiciones para definir una democracia débil o un Estado parcialmente fallido (4) ?

El reloj está corriendo.

Anibal Barillas, Berlín

(1) Así inicia uno de los análisis de coyuntura más brillantes de la historia, realizado por Marx: “18 brumario de Luis Bonaparte” (1869).                                                                           (2) https://cnnespanol.cnn.com/2020/02/14/alerta-guatemala-imponen-estado-de-prevencion-en-seis-municipios/                                                                                                           (3) https://lahora.gt/giammattei-sanciona-reformas-a-ley-de-ong-y-justifica-decision/ (4) En otros artículos hemos anotado que el Estado fallido en Guatemala, es fallido para los pobres pero funcional para los ricos y una fracción pequeña de las capas medias, a ello la referencia de “parcialmente fallido”.

 

Novela de Murakami cobra vida

1Q84 - Murakami, Haruki
Fuente: Bucher.de

Recientemente un grupo de científicos financiados por la NASA, descubrió que desde hace tres años la tierra está orbitada por una mini-luna de no más de 3 metros de diámetro, denominada 2020 CD3.

Aunque es un fenómeno temporal, y el pequeño objeto nos abandonará pronto, no puedo dejar de pensar que el novelista japonés pronosticó el futuro en 1Q84 y que la literatura fantástica, tiene una porción de realidad. En un sentido mas amplio, se podemos asumir, que la imaginación también es capaz de tejer una fracción del porvenir

Ahorita, en una realidad paralela a la nuestra, seguramente está Aoame, contemplando las dos lunas y pensando: la forma más eficaz y discreta de eliminar a un misógino homicida.

Anibal Barillas, Brandenburgo

El asilo de Aldana / Indicador de una debacle

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elperiodico.com.gt

El asilo de Aldana cristaliza el fracaso del segundo proceso de modernización del Estado

Después de 1996 en Guatemala, con la firma de los Acuerdos de Paz, La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional -AID- (1)  impulsó un Programa de Modernización del Congreso. Lejos de los resultados positivos en materia de asesoría técnica a los diputados, el proyecto fracasó al momento que el Congreso debía asumir dicho proceso de modernización como propio y absorber a todos los funcionarios formados. La derecha guatemalteca simplemente le dijo que “no” a la intentona de fortalecer los procedimientos legislativos, como lo hiciera con los propios acuerdos de paz, que hoy son letra muerta. Ese fue el primer fracaso de una etapa de modernización pública impulsada por los norteamericanos en el siglo XX.

A 24 años de ese proceso, la historia se repite. Estados Unidos precisa que los países históricamente aliados adopten un Estado de derecho bajo sus particulares parámetros, ahora con un proceso de modernización del aparato judicial, que si con CICIG (2) había dado excelentes resultados, la expulsión de Iván Velásquez y el cierre de dicho organismo, dio en el traste con el proceso (3). Hoy debemos sumar a la debacle, la persecución injusta que el “pacto de corruptos”, en alianza con la señora Consuelo Porras, han montado contra Thelma Aldana y que provocó el otorgamiento de asilo por parte de Estados Unidos. Este ciertamente, ha sido el punto final, que escenifica el fracaso de la segunda etapa de modernización tardía de la cosa pública, apoyada por Washington y acuerpada por las buenas intenciones de funcionarios dentro del organismo judicial, que apostaron por el cambio.

Aún así debemos decir, que esos sectores retrógrados y esa élite criolla que ha desmontado dos procesos de modernización del Estado, sigue siendo la consentida de Estados Unidos. En la medida que nadie pensaría (caso extremo) en proponer un bloqueo a la economía de Guatemala por el comportamiento retrógrado de su clase política y su oligarquía, que en último caso (a los ojos del imperio), solo se comporta como un niño malcriado, de ideas cavernícolas, arcaicas y anti-democráticas, pero que tarde o temprano enmienda la plana y hace eco de su histórico servilismo. Por el contrario, Washington, mientras  por un lado protege los daños colaterales que provocan sus protegidos, no tardará en premiar a esta élite económica y política con otro sorprendente proceso de “modernización”, para que nuevamente, el debate se aleje de cualquier cambio estructural que implique reducir los índices de pobreza, analfabetismo o mortalidad infantil, y los guatemaltecos se endulcen las manos y se sumerjan en otro proceso de reformismo político sin cambio social.

La pregunta de fondo (quizá ingenua) es: ¿por qué en lugar de invertir en la modernización de un Estado que la élite política y económica no desea cambiar, no invierten todos esos millones de dolares en el desarrollo de las comunidades campesinas y proyectos rurales cuyos resultados podrían transformar realmente la realidad del pueblo?

  1. En inglés: United States Agency for International Development.
  2. Comisión Internacional contra la impunidad.
  3. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46790805